16 dic 2010

la Biblia - Segundo Retrato: María era del pueblo

Visita de la Virgen Maria a su prima Isabel
Los Tres Retratos que la Biblia nos conservo De la Madre de Dios


Atenta y preocupada por los otros

La amplia acogida de la Palabra de Dios en la vida de María no hizo de ella una persona etérea, desligada de las cosas de la vida y del pueblo. Al contrario, hizo de ella una persona muy atenta y preocupada por los problemas de los otros. Por ejemplo, cuando María acepto la palabra de Dios trasmitida por el ángel, su primer pensamiento no fue para sí misma, sino para su prima Isabel. El ángel le había informado que Isabel, señora ya de cierta edad, estaba embarazada por primera vez.

Isabel necesitaba ayuda. María no lo dudó y se marcho para Judea, a más de 120 kilómetros de Nazareth, veinte leguas. Hizo solamente el viaje para poder ayudar a su prima en los tres últimos meses de embarazo. Y en aquel tiempo no había tren ni autobús.

Un trabajador de Acre, al leer este trozo del Evangelio decía: “siempre que voy visitar a mi madre llego a casa diciendo que voy a estar poco tiempo, que tengo prisa. Veo a mi madre en sus tareas de casa; cuando va a buscar y recoger leña, a la pobre le cuesta mucho trabajo y apenas consigue la que necesita. La próxima vez que vaya a verla a casa, voy a hacer como la Virgen María, y me voy a quedar más tiempo con mi madre para ayudarla”.

En otra ocasión María fue invitada a una fiesta de bodas en Caná. Jesús también estaba allí. En las fiestas de boda, en aquel tiempo se comía y se bebía mucho, a discreción. Llegó el momento en que María se dio cuenta de que les estaba faltando vino. Y no solo notó la falta de vino, sino que hizo lo posible para conseguirles más vino, y hablo con Jesús: “Estos no tienen mas vino”. Y así fue como María consiguió que Jesús hiciera su primer milagro a favor de una familia pobre, para que no quedaran en ridículo ante los invitados a su fiesta.

En vez de permanecer pensando solo en sí misma y en su salvación, la Palabra de Dios hizo que María saliera de sí misma y se olvidara de sus problemas para poder pensar en los problemas de los otros y ayudarlos.

No abandona a los amigos en la hora de la necesidad

Aunque María no siempre entendía todo lo que Jesús hablaba y hacia, siempre lo apoyo. Y por eso tuvo problemas con sus parientes. ¿Quién es el que no los tiene?. Perdido el juicio. Querían traerlo y recogerlo en su casa. Y consiguieron que María lo buscara para decírselo.

Pero Jesús no hizo casa e hizo saber El. Sólo Dios tenía autoridad, y lo importante era hacer su voluntad. En otra ocasión, los parientes querían que Jesús fuera un poco más atrevido y que fuera hasta Jerusalén, la capital para adquirir más fama.

En el fondo, los parientes no querían a Jesús. Eran oportunistas. Sólo querían aprovecharse de su primo famoso. Es lo que Jesús dijo: “Los enemigos del hombre serán sus propios familiares”. Esto es lo que estaba pasando con el mismo, dentro de su familia. María debe haber sufrido mucho con esto.

Pero cuando, al final, cogieron preso a Jesús como un malhechor y lo condenaron como un hereje, los parientes se callaron todos y no hubo ninguno que diera la cara, a no ser algunas mujeres. Pero María siguió fiel. No huyó ni tuvo miedo. Hasta los apóstoles, menos Juan, huyeron todos. Ella no. Se quedó con Jesús y lo apoyaba. Fue con El hasta el calvario y allí estuvo firme, asistiendo a su agonía. Era parte de su misión, asumida delante del ángel: “Soy la esclava del Señor, hágase en mi según tu palabra”.

Las autoridades condenaron a Jesús como anti-Dios y anti-Pueblo (enemigo de Dios y del Pueblo). A María no le importo. Fue la única persona de la familia que no lo abandonó. No abandona a las personas en la hora de la necesidad, de la prueba, del dolor. Va con ellas hasta el fin.

Lo mismo hizo con los apóstoles. Aunque todos huyeron, ella no los abandono. Estuvo con ellos perseverando en la oración, durante nueve días, para que la fuerza de Dios les ayudara a superar el miedo que los inmovilizaba y los hacía huir. 

Era del pueblo por decisión propia y por condición de vida

Todo, esto demuestra que María no solamente era de Dios sino también del Pueblo de Dios.

¿Qué significaba para ella ser del Pueblo de Dios?

Para María esto significaba ser del Pueblo pobre y vivir sus problemas.

María era del Pueblo pobre, no como quién descienda de lo alto del trono para dar una pequeña ayuda o limosna a los pobres necesitados, allí abajo. Era del pueblo por que vivía la misma vida de todos. No era rica, ni poderosa. Para los pobres como ella, no había lugar en los hoteles y sólo tenía el abrigo de los animales, las grutas y los barrancos.
Pero existen pobres que, a pesar de ser pobres, están al lado de los ricos y de los poderosos, y desprecian a sus compañeros pobres. María no era así. El cántico hecho por Ella en casa de Isabel demuestra muy bien de qué lado escogía vivir. En el lado de los humildes, de los que pasan hambre, de los que temen a Dios.

Todo esto puede chocar a los ricos y a los poderosos a quienes también les agrada ir detrás de la Santísima Virgen María con devoción y fervor, como también lo hace el pueblo humilde. Pero esta es la verdad. Si no se convencen, que lean y reflexionen en el evangelio el cantico de María.

Finalmente, María era del pueblo, porque llevaba en si la misma esperanza de todos, la misma fe y el mismo amor.

Todo lo pasado, desde Abraham, corría por sus venas y la hacía actuar.