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16 dic 2010

la Biblia - Tercer Retrato: María se reúne en oración con los amigos


Pentecostes, ole sobre tabla, autor Juan de Roelas
museo Nacional de Escultura, Valladolid, España

Los Tres Retratos que la Biblia nos conservo De la Madre de Dios


¿De dónde tomaba María la fuerza para ser siempre de Dios y del pueblo?

Hay dos pasajes en la Biblia que dan respuestas a esta pregunta:


PRIMER PASAJE

La Biblia nos dice que María, después de subir Jesús al cielo, se quedó con los apóstoles y permaneció con ellos nueve días en oración, hasta el día del Pentecostés. Aquí está el secreto de su fuerza: ¡en oración! Ella estuvo en oración nueve días seguidos con aquellos hombres miedosos. El efecto de la oración fue la venida del Espíritu Santo que los transformó en hombres valientes y fuertes. Perdieron el miedo. Ya no se asustaban por las amenazas ni con las prisiones y las torturas.

María hizo lo que Jesús recomendaba: “pues si ustedes, malos como son, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¿Cuánto más nuestro Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?. Gracias a la ovación de María, hecha junto con los apóstoles, el Espíritu Santo descendió con aquella abundancia y fundó la iglesia en el día de Pentecostés.

SEGUNDO PASAJE

El otro pasaje es el mismo cántico de la Virgen María. En este cántico hay varias frases de salmos del Antiguo Testamento. De tanto rezar los salmos, María los sabía de corazón y llegaba a usarlos para expresar su propia gratitud a Dios. Por su oración constante, atraía los dones del Espíritu Santo, no solamente sobre sí misma, sino también sobre el pueblo. El Espíritu Santo hizo nacer no sólo a la iglesia, sino también al mismo Jesús. Los dones del Espíritu Santo son: prudencia y sabiduría, consejo y valentía, conocimiento y respeto del Señor. María poseía estos dones en alto grado, como fruto de su oración. Por la oración, estaba unida a Dios y al Pueblo.

Estos tres retratos que la Biblia nos conserva de la Madre de Dios nos dan una idea de aquella joven que recibió la visita del ángel Gabriel y que, hasta hoy, es aclamada y venerada por todo el pueblo.

la Biblia - Segundo Retrato: María era del pueblo

Visita de la Virgen Maria a su prima Isabel
Los Tres Retratos que la Biblia nos conservo De la Madre de Dios


Atenta y preocupada por los otros

La amplia acogida de la Palabra de Dios en la vida de María no hizo de ella una persona etérea, desligada de las cosas de la vida y del pueblo. Al contrario, hizo de ella una persona muy atenta y preocupada por los problemas de los otros. Por ejemplo, cuando María acepto la palabra de Dios trasmitida por el ángel, su primer pensamiento no fue para sí misma, sino para su prima Isabel. El ángel le había informado que Isabel, señora ya de cierta edad, estaba embarazada por primera vez.

Isabel necesitaba ayuda. María no lo dudó y se marcho para Judea, a más de 120 kilómetros de Nazareth, veinte leguas. Hizo solamente el viaje para poder ayudar a su prima en los tres últimos meses de embarazo. Y en aquel tiempo no había tren ni autobús.

Un trabajador de Acre, al leer este trozo del Evangelio decía: “siempre que voy visitar a mi madre llego a casa diciendo que voy a estar poco tiempo, que tengo prisa. Veo a mi madre en sus tareas de casa; cuando va a buscar y recoger leña, a la pobre le cuesta mucho trabajo y apenas consigue la que necesita. La próxima vez que vaya a verla a casa, voy a hacer como la Virgen María, y me voy a quedar más tiempo con mi madre para ayudarla”.

En otra ocasión María fue invitada a una fiesta de bodas en Caná. Jesús también estaba allí. En las fiestas de boda, en aquel tiempo se comía y se bebía mucho, a discreción. Llegó el momento en que María se dio cuenta de que les estaba faltando vino. Y no solo notó la falta de vino, sino que hizo lo posible para conseguirles más vino, y hablo con Jesús: “Estos no tienen mas vino”. Y así fue como María consiguió que Jesús hiciera su primer milagro a favor de una familia pobre, para que no quedaran en ridículo ante los invitados a su fiesta.

En vez de permanecer pensando solo en sí misma y en su salvación, la Palabra de Dios hizo que María saliera de sí misma y se olvidara de sus problemas para poder pensar en los problemas de los otros y ayudarlos.

No abandona a los amigos en la hora de la necesidad

Aunque María no siempre entendía todo lo que Jesús hablaba y hacia, siempre lo apoyo. Y por eso tuvo problemas con sus parientes. ¿Quién es el que no los tiene?. Perdido el juicio. Querían traerlo y recogerlo en su casa. Y consiguieron que María lo buscara para decírselo.

Pero Jesús no hizo casa e hizo saber El. Sólo Dios tenía autoridad, y lo importante era hacer su voluntad. En otra ocasión, los parientes querían que Jesús fuera un poco más atrevido y que fuera hasta Jerusalén, la capital para adquirir más fama.

En el fondo, los parientes no querían a Jesús. Eran oportunistas. Sólo querían aprovecharse de su primo famoso. Es lo que Jesús dijo: “Los enemigos del hombre serán sus propios familiares”. Esto es lo que estaba pasando con el mismo, dentro de su familia. María debe haber sufrido mucho con esto.

Pero cuando, al final, cogieron preso a Jesús como un malhechor y lo condenaron como un hereje, los parientes se callaron todos y no hubo ninguno que diera la cara, a no ser algunas mujeres. Pero María siguió fiel. No huyó ni tuvo miedo. Hasta los apóstoles, menos Juan, huyeron todos. Ella no. Se quedó con Jesús y lo apoyaba. Fue con El hasta el calvario y allí estuvo firme, asistiendo a su agonía. Era parte de su misión, asumida delante del ángel: “Soy la esclava del Señor, hágase en mi según tu palabra”.

Las autoridades condenaron a Jesús como anti-Dios y anti-Pueblo (enemigo de Dios y del Pueblo). A María no le importo. Fue la única persona de la familia que no lo abandonó. No abandona a las personas en la hora de la necesidad, de la prueba, del dolor. Va con ellas hasta el fin.

Lo mismo hizo con los apóstoles. Aunque todos huyeron, ella no los abandono. Estuvo con ellos perseverando en la oración, durante nueve días, para que la fuerza de Dios les ayudara a superar el miedo que los inmovilizaba y los hacía huir. 

Era del pueblo por decisión propia y por condición de vida

Todo, esto demuestra que María no solamente era de Dios sino también del Pueblo de Dios.

¿Qué significaba para ella ser del Pueblo de Dios?

Para María esto significaba ser del Pueblo pobre y vivir sus problemas.

María era del Pueblo pobre, no como quién descienda de lo alto del trono para dar una pequeña ayuda o limosna a los pobres necesitados, allí abajo. Era del pueblo por que vivía la misma vida de todos. No era rica, ni poderosa. Para los pobres como ella, no había lugar en los hoteles y sólo tenía el abrigo de los animales, las grutas y los barrancos.
Pero existen pobres que, a pesar de ser pobres, están al lado de los ricos y de los poderosos, y desprecian a sus compañeros pobres. María no era así. El cántico hecho por Ella en casa de Isabel demuestra muy bien de qué lado escogía vivir. En el lado de los humildes, de los que pasan hambre, de los que temen a Dios.

Todo esto puede chocar a los ricos y a los poderosos a quienes también les agrada ir detrás de la Santísima Virgen María con devoción y fervor, como también lo hace el pueblo humilde. Pero esta es la verdad. Si no se convencen, que lean y reflexionen en el evangelio el cantico de María.

Finalmente, María era del pueblo, porque llevaba en si la misma esperanza de todos, la misma fe y el mismo amor.

Todo lo pasado, desde Abraham, corría por sus venas y la hacía actuar.


15 dic 2010

la Biblia - Primer Retrato: Maria era de Dios

Los Tres Retratos que la Biblia nos conservo De la Madre de Dios

Oír, creer y vivir la palabra de Dios

Durante la visita a Isabel. María mostró su gratitud a Dios, haciendo un cantico que aún hoy cantamos: “El Señor ha hecho en mi maravillas, su Nombre es Santo” Ahora bien, este cántico todo entero está hecho con frases escogidas de la Biblia. Sólo una persona que conoce la Biblia y la guarda en su corazón es capaz de hacer semejante cántico.

Esto demuestra que María conocía muy bien la Biblia. Meditaba la palabra de Dios. leyéndola en casa, o participando de las reuniones con el pueblo. Conocía la historia de Abraham del Exodo, la Ley de Moisés, las promesas de los profetas, los salmos de David. Estaba de acuerdo con el plan de Dios descrito en la Biblia.

Y no era sólo eso. No sólo oía y meditaba la palabra de Dios, sino también procuraba vivirla, para así ayudar en la realización del plan de Dios. Es lo que demuestra en lo del ángel. Cuando el ángel Gabriel le presento la palabra de Dios. María no tuvo duda. Acepto y se puso a disposición de Dios: “Yo soy la esclava del Señor, hágase en mi según tu palabra”. O sea “Que esta Palabra de Dios se realice en mi”. Por eso precisamente la elogio Isabel: “María, dichosa tú que has creído, porque lo que te ha dicho el señor se cumplirá”.

La palabra de Dios en la Biblia y en la vida

Y aquí debemos notar lo que sigue: Aquella palabra de Dios que el ángel llevó a María no estaba escrita en la Biblia, sino que era un hecho nuevo que estaba aconteciendo en aquel mismo momento, para María, Dios hablaba no solo por la Biblia, sino también por los hechos de vida. Ella fue capaz de reconocer la Palabra de Dios escrita en la Biblia. La meditación de la Palabra escrita purifica los ojos y hace descubrir la palabra viva de Dios en la vida “Felices los que tienen su mirada limpia por que verán a Dios”, decía Jesús unos 30 años mas tarde. Es en esta atención constante a la palabra de Dios en la Biblia y en la vida donde está la causa de la grandeza de María. En una ocasión cuando Jesús estaba echando un sermón al pueblo, una mujer no pudo contenerse más elogió a su madre: “Dichoso el vientre que te llevo y los pechos que te criaron”. Pero Jesús no estaba muy de acuerdo, e hizo otro elogio a su madre: “Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen”.

La causa de la grandeza de María no estaba en el hecho de que era la Madre de Jesús, de haberlo llevado en su seno nueve meses y haberlo alimentado con su pecho. Eso era la consecuencia. La causa estaba en el hecho de que escucho la Palabra de Dios y la puso en práctica. Porque fue obediente a la Palabra de Dios, dijo al ángel: “Hágase en mi según tu palabra”. Y en ese momento comenzó a ser la madre de Dios. Y todavía conviene recordar que Jesús no dijo: “dichosos los que leen la Biblia y la ponen en práctica”. Sino que dijo: “felices los que oyen la palabra de Dios y la ponen en práctica”. La Palabra de Dios no está solamente en la Biblia. Se revela tanto en la Biblia como en la vida.

A pesar del sufrimiento

Nadie debe pensar que todo fue fácil para la Virgen María. En su firme voluntad de oír y practicar la palabra de Dios, encontraba no sólo su felicidad y su paz, sino también la fuente de su sufrimiento. Muchas de las cosas que Dios exigía de ella, no las llegaba a entender plenamente. Procuraba entenderlo pero no siempre lo conseguía. Así, ante la palabra de Dios algunas veces se quedaba con miedo. El ángel tuvo que decirle: “no tengas miedo, María” otras veces se quedaba admirada, por ejemplo, cuando el anciano Simeón dijo que Jesús era la luz de las naciones. Ella tenía que haberse quedado muy preocupada, cuando el mismo Simeón le dijo: “Una espada de dolor atravesara tu corazón”. Se quedo sin entender también la invitación del ángel para ser la madre de Jesús. Y no entendió las palabras que Jesús le dijo. Después que ella lo busco durante tres días y lo encontró en el templo en medio de los doctores.

María debe haber sufrido horriblemente cuando, por causa de su fidelidad a palabra de Dios, provocó aquella duda de San José. La Biblia dice que María lo escuchaba todo y lo guardaba en su corazón. Se quedaba recordando, rumiando y meditando las cosas grandes y pequeñas de la Biblia y de la vida. No lo sabía todo. No lo entendía. Había mucha oscuridad ¡La luz se hacía en el camino!

Un resumen de la vida de María

La palabra de Dios tenía puerta abierta en la vida de María, y en ella no encontraba ningún obstáculo. Encontraba un corazón abierto y una voluntad dispuesta, que decía: “Yo soy la esclava del Señor. Hágase en mi tu palabra”. O sea “Estoy aquí, a las órdenes de Dios. Estas palabras son como un resumen de la vida de María. Por todo esto, ya no se pertenecía más a si misma. Pertenecía a Dios. Era de Dios totalmente. “El Señor está contigo”, decía el ángel.

Dios no era para María sólo una idea bonita, sino alguien sin el cual ella ya no podía vivir, se amarro a Dios y se llamaba su empleada o sierva. Dios tomo posesión de la vida de María y ésta dejó que El tomase posesión suya. No puso ninguna resistencia, nunca, ni siquiera un poco.

Como Abraham, el padre del pueblo al que ella pertenecía, así para María no fue fácil aceptar y vivir la palabra de Dios en su vida. Fue motivo de mucho sufrimiento y duda, de mucha tristeza y obscuridad. Pero permaneció firme su padre Abraham. Tal padre, tal hija.

Temple sobre tabla, obra de Benozzo Gozzoli  1450.
Pinacoteca Vaticana 
Desde la Concepción hasta la Asunción

La iglesia enseña que Dios cuido de la vida de María desde su primer momento hasta su ultimo fin, desde el momento en que ella fue concebida hasta el momento en que ella fue elevada al cielo. Esto es, desde su Inmaculada Concepción hasta su Asunción a los cielos.

Estas dos verdaderas enseñadas por la Iglesia son la confirmación de lo que la Biblia enseña abiertamente la palabra: la palabra de Dios influyó en María desde el principio de su vida. Ella era de Dios total y radicalmente. Nunca hubo en ella algo que fuera contrario a Dios. Dios reinaba en María. En ella el reino de Dios era ya un hecho. Aquel pecado de Adán por el cual el hombre se separó de Dios nunca tuvo lugar en María.

Todo esto nosotros lo celebramos todos los años en dos grandes fiestas: la fiesta de a Inmaculada Concepción (8 de diciembre) y la fiesta de la Asunción (15 de agosto).

9 dic 2010

María, Madre de la Iglesia


La Virgen Maria fue proclamada "Madre la Iglesia" en el Concilio Vaticano II
el 21 de noviembre de 1964, declaracion hecha por el Papa Pablo VI

Algunos rasgos sobre la figura de María

Jesús nació según la carne, y sus primeros días trascurrieron entre persecuciones y fugas. Fue María, su Madre, la que lo cuidó y defendió. Nació la Iglesia en medio de una tempestad, y de nuevo fue María quien la defendió, la consoló y la fortaleció.

Los primeros cristianos no la denominaron María, porque era muy común el nombre de María: María la de Cleofás, María la de Santiago, María Magdalena… los discípulos la llamaron la Madre de Jesús, así lo expresa el Evangelio. O simplemente “La Madre” a secas.

María nunca fue una mujer pasiva o alienada. Cuestiono al Angel cuando le hizo la propuesta de ser la Madre de Dios. Por su iniciativa atraviesa las montañas para ayudar a su prima santa Isabel. En la gruta de Belén ella se defendió sola para el complicado y difícil momento de dar a luz. Cuando se perdió el niño en Jerusalén no se quedó cruzado de brazos, sino que regresó y removió ciclo y tierra buscándolo. En las Bodas de Caná se dio cuenta que les faltaba el vino y ella tomó la iniciativa, sin molestar a nadie, y consiguió la solución.

Es fácil imaginar qué haría una mujer así, de semejante personalidad, en las circunstancias delicadas de la Iglesia naciente. Todos sabían dónde vivía la Madre: en casa de Juan. ¿No sería ella la que convocaba, animaba y mantenía en oración al grupo de los comprometidos con Jesús?. ¿No sería ella la consejera, la consoladora, la animadora, en una palabra, el alma de aquella Iglesia que nacía entre persecuciones?. Conociendo lo que dice el Evangelio de ella y deduciendo su personalidad, podemos responder afirmativamente a todas estas preguntas.

19 nov 2010

María, la Madre de Jesús

Es costumbre en nuestro pueblo llamar a las mujeres con el nombre de María. Cuando alguien va por la calle y no sabe el nombre de una mujer la llama así: “María, oye ven aquí”. Casi siempre se acierta y ellas no se quejan ni reclaman. El nombre de María no sólo sirve para llamar a las mujeres, sino de hecho muchas mujeres tienen éste nombre.

Difícilmente se encuentra una familia que no tenga alguno de sus miembros con el nombre de la Virgen, así por ejemplo: Ana María. María de Lourdes. María del Carmen, María Guadalupe, María del Rosado, María del Socorro, María de los Ángeles, María Luisa, María del Refugió, María del Pilar o en el masculino Mario ó José María. Estos y otros muchos nombres tienen el mismo origen. Vienen del nombre de la Madre de Jesús, que se llamaba Miriam (español: María).

¡Ave Maria!

La primera parte de ésta oración viene del saludo del Angel Gabriel, cuando saludó a María invitándola a ser Madre de Dios. El Angel le dijo:

‘‘Ave María llena de gracia el Señor está contigo” Lc. 1,28.

La otra parte la pronunció Santa Isabel, prima de nuestra Señora. María fue a hacerle una visita, y cuando se encontró con ella ésta le dijo:

“Bendita eres tu entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre” Lc. 1,42.

Después los cristianos completaron al saludo del Ángel Gabriel y le Santa Isabel con éstas palabras: “¡Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte!”

Es difícil encontrar en nuestro mundo cristiano alguien que no sepa rezar el Ave María o que cuando menos no lo haya rezado alguna vez. Mucha gente comienza su instrucción religiosa rezando el Ave María.

Entusiasmo por la Virgen, Nuestra Señora

La historia de nuestro pueblo cristiano parece un inmenso caminar con entusiasmo y fervor hacia la Santísima Virgen María. Madre y Señora Nuestra que ha conquistado los corazones. Es un fervor vivido ardientemente a través de los siglos por la gente sencilla y humilde.

Aunque no lo parezca o no lo demuestre como debiera de ser, la gente siempre lleva en lo más íntimo de su corazón a María; por eso adornan los altares y les ponen flores, muchas flores con fervor a la imagen de la Virgen. Por todas partes se ve el nombre y la imagen de la Santísima Virgen aclamada e invocada por millares y hasta millones de voces que con gran entusiasmo usan de estas palabras ¡Ave María! Llevando en su corazón a la Virgen el pueblo expresa con su veneración la esperanza de poder llegar a donde llegó ella, es decir, hasta el cielo para poder disfrutar en su compañía eternamente la libertad de los hijos de Dios.

Cuando el pueblo venera públicamente la imagen de Nuestra Señora, da una muestra concreta de que caminando con Dios, es posible realizar esta esperanza.

La historia de María es el modelo de la historia del pueblo humilde. Es una historia que no ha terminado. Continúa hasta hoy en Las pequeñas y grandes comunidades que caminan llevando en su corazón a la Virgen y rezando siempre ¡Ave María!

Los Grandes y los Pequeños

María, joven humilde de un pueblecito de palestina es venerada hasta hoy por millones de personas. Todo el pueblo la venera y la invoca, Ella misma lo predijo manifestó a Isabel: “Desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones” Lc. 1-48. Pero, ¿Cómo se explica esto? ¿Tiene explicación?

La respuesta no es tan sencilla corno podría parecer. Fijémonos. Cuando el Angel visitó a María todas las naciones de las que ella hablaba eran las dominadas por César Augusto, Emperador del Mundo Él no sabía nada de las visitas del Angel, nadie le informó del asunto y mucho menos fue consultado, aunque realmente era una situación sumamente importante porque se trataba del desuno de éstas naciones. Más aún, nadie prácticamente se entero de esto. Dios no hace propaganda de sus planes que se van a realizar.

Iglesia Santa Maria de la Victoria, en Roma
Si en aquél día alguien le hubiera avisado al emperador: “Señor hay una jovencita en palestina que la visita un Argel. Es necesario Señor poner remedio a esto porque dice que Ella va a ser proclamada bienaventurada por todas tus naciones y que los ricos y poderosos van a ser derribados de sus tronos. Parece que la cosa es muy seria Señor”. ¿Qué creen que le hubiera contestado Cesar Augusto?. “Bah, no seas ridículo. Un Ángel y una joven no son peligro para nosotros, mucho menos para mí trono. Es a mí a quien las naciones llaman bienaventurado”.

Sin embargo ésa joven humilde y sencilla de Nazareth, tuvo toda la razon porque años después el emperador cayo de su trono y efectivamente Ella Fue la “Bienaventurada” y en el lugar donde estaba la diosa de Roma se fundó una iglesia en honor de Santa María de la Victoria.

¿Cómo se explica todo esto? ¿Tiene explicación?

Ser de Dios y del pueblo

Esto se explica muy sencillamente, por dos motivos:

Primero: María era mucho más que una joven sencilla y humilde. Era la portadora de la esperanza de todo un pueblo, del pueble de Dios.

Segundo: María además de ser del pueblo era también de Dios le pertenecía a Dios y Dios estaba con ella. ¡Hija de Dios y del pueblo! Estos dos puntos marcan la vida de Nuestra Señora, por eso el pueblo la venera tan afanosamente, por eso esperan en todas las gentes que trabajan en su liberación. Sienten el deseo de caminar como ella lo hizo y se dejan acompañar de Su Presencia en el caminar de su vida.

Para poder ser del pueblo tiene que ser de Dios y para poder ser de Dios tiene que ser del pueblo. Son como dos grandes retratos que la Biblia nos indica y que la Iglesia conserva en su álbum peto, existe otro tercer retrato; la Biblia nos muestra como María sabe unir su vida al amor de Dios y del pueblo.

La Imagen de María es Pobre y Sencilla

La imagen de Nuestra Señora que se venera en muchos santuarios del mundo suele ser pequeña y sencilla generalmente con un manto azul y un vestido blanco, aunque llega a ser tan grande esta veneración que ahora esta sencillez se opaca por la forma tan lujosa y elegante de vestir a Nuestra Señora, y, eso impide de alguna forma mirar la humildad de la Virgen María aunque la verdad no es reprochable tal actitud de veneración. Pero es importante saber que aquello que acontece con la imagen, acontece igualmente con la Virgen María; glorificada por el pueblo y por la Iglesia por ser la Madre de Dios recibe un manto de Gloria regalo de la fe del pueblo, pero el manto de Gloria acaba por esconder la humildad y sencillez que esta joven tiene. Pareciera que la hace una persona diferente a la que es, y la gente comúnmente olvida que es sencilla. Solamente contemplando abiertamente los retratos que la Iglesia conserva como álbum la gente puede ver que María en la Biblia es sumamente sencilla. La Biblia habla muy poco de María pero lo que habla es sumamente importante. Es lo suficientemente para que la gente descubra su mensaje para nosotros.

14 nov 2010

Conceptos Fundamentales sobre la Virgen Maria

¿Quién es la Virgen María?


Es la pregunta que se hacen muchos cristianos y no cristianos. Aún entre católicos practicantes llega el momento que esta pregunta llega a la mente. En resumen podemos decir que María fue y es una mujer sencilla y humilde de Nazaret. Una mujer que, aunque con estas cualidades, supo con valentía llevar su santo hogar. Una mujer con determinación ante lo que creía que era justo y necesario. El mejor ejemplo de esto lo podemos apreciar en las Bodas de Caná (Jn. 2, 1 - 12).

La Virgen María es la madre de Jesús y la esposa de José el carpintero de Nazaret. María ama la sencillez y la humildad al grado de pedirle a su Esposo el Espíritu Santo que la esconda y la oculte, pues para ella no había anhelo más grande que ocultarse a los hombres para que se descubriera a Dios en Jesús. Dios la preservó libre de pecado desde el momento de su concepción, así de escondida tenía Dios a la Predilecta y que más adelante se convertiría en el Vaso Espiritual donde toda la Gloría de un Dios-Trino se vertería al encontrarla digna de tal honor. Fue ella quien hizo partícipe a la Iglesia Primitiva los secretos de la concepción de Jesús, durante la espera el día de Pentecostés.

Virgen debía ser aquella que, desde el comienzo, fue elegida por Dios para recibir a su propio Hijo en un acto de fe perfecta; la llamada Puerta del Cielo en quien nadie puede entrar sino solo Dios y por el mismo Dios, abrir y cerrar sus puertas. María había entendido el mensaje de la Anunciación y sabía decirse así misma que Jesús era el Hijo de Dios, y no que, ella era la Madre de Dios “como si dejara acrecentar una soberbia que nunca la contaminó”, es decir; como si Dios fuera a Obrar por ella la salvación, eso le correspondería al Fruto Bendito de Su Vientre, a Jesús.

Un Angel, Gabriel, fue enviado por Dios a la ciudad de Nazaret y comunica a María cual es el plan de Dios para con su vida: Alégrate... es el llamado gozoso que los profetas hacen a la “hija de Sión” es decir a los “anawim” o pobres del Señor o sea esa comunidad de humildes que se mantenían a la espera del Salvador. … iAlégrense!

Llena de gracia... la palabra usada en los evangelios significa en forma más precisa: la amada y favorecida. Otros habían sido favorecidos y amados; pero aquí lo vemos como nombres propios de la Virgen María. Su llamamiento era único, inigualable, otros habían sido favorecidos y amados para otras cosas pero, aquí es para que toda la Gracia de Dios sea derramada al mundo a través de Ella. Y de la misma forma todo el mundo tome el mismo camino para llegar a Dios.

María es llena de gracia, pues siendo escogida por Dios de antemano, también el Espíritu Santo la cubre con Su sombra. Jesús nació de ella, así como Él nació del Padre, es decir; salido del Padre, también es salido de María.

María quedo conmovida al oír estas palabras... no se habla de miedo como en el caso de Zacarías (Lc. 1, 12) Una vez que el espíritu de María despertó, era constante la presencia de Dios, Por ende, la decisión de María, fue una decisión sin titubeos.

Concebirás en tu seno... Dios Padre entregó a su Hijo Unigénito solamente a través de María. Por más suspiro que hayan exhalado los patriarcas, por más ruegos que hayan elevado los profetas y santos de la antigua alianza para obtener dicho tesoro, solo María fue encontrada digna. Dios Hijo se hizo hombre para nuestra salvación pero sólo en María y por María. Y le puso por nombre Jesús, que significa Salvador. Dios Espíritu Santo formó al Hijo de Dios pero, sólo después de pedirle su consentimiento a la favorecida por medio de uno de sus servidores, el Arcángel Gabriel.

Yo soy la sierva del Señor, hágase en mí (FIAT) como has dicho... esta fue la marca o sello indeleble que quedo grabada en todo el ser de María para siempre. No es mucho lo que nos narra la Biblia sobre María. Esto es sin duda una huella de ese constante hacer y realizar la voluntad de Dios desde el silencio.

La Iglesia desde sus comienzos ha reconocido que María ocupa un lugar único en la obra de salvación. Al lado de Cristo el nuevo Adán, como nos dice San Pablo (Rm. 5, 4) (1Cor 15, 45) María es la verdadera madre de los hombres, que se contrapone a la Eva pecadora. Por eso la Iglesia reconoce en María como esa nueva Eva que intercede por nosotros como lo hizo un día en las Bodas de Cana. Aquí también podríamos hablar de la solicitud de María porque todos seamos atendidos por nuestro Señor Jesús, Su intercesión. Hoy nos sigue diciendo “Hagan lo que El les diga” solo nos toca discernir como hemos de responder a esa llamada.

El mensaje del ángel no dejó a María aislada de su medio ambiente. La vida tenía que continuar su paso, de día a día. María llega ante su prima Isabel a compartir su alegría y su secreto. María sabría cumplir con sus tareas de madre y esposa. El cuidado de su familia sería sin duda un asunto muy serio, sólo imaginémonos que en su familia vive el Hijo de Dios. El sello del compromiso con Dios había de reflejarse en todos los aspectos de su vida.

El cántico de María, expresó ayer, expresa hoy y expresará mañana los sentimientos profundos del alma al mantener una actitud orante. Hay un tiempo para la verdad, para descubrir en Dios nuestras responsabilidades. Hay un tiempo para implorar a Dios y servirle. Al final comprenderemos que todo es gracia de Dios, de ese Dios que busca lo que es pobre y marginado para el mundo, para colmarlo exaltarlo.

En la cruz de Cristo contemplamos a María tan fiel como lo fue en el pesebre de Belén. Aún en el dolor podemos notar la devoción y fidelidad en María hacia su amado Hijo. Ella ya había sido advertida por el anciano Simeón de que una espada atravesaría su alma y también le había dicho que “este niño será causa de caída pero, también de resurrección de muchos” Lc.2, 34-35. Así que a pesar del sufrimiento que a cualquier persona tal vez a llevaría al desmoronamiento total, María lo soporta más allá del estoicismo. Es desde la cruz que el mismo Jesús nos deja a María como madre. Y al igual que Juan un día la recibió en su casa, nos toca a los cristianos también recibirla en nuestra casa. Yo la recibo en mi casa o sea en mi corazón cuando asumo la fidelidad incondicional a Dios, cuando… Cuando cumplo la voluntad de Dios, recibo a María en mi casa porque se cumple en mí su exhortación de la Boda de Cana …“hagan lo que Él les diga”.

Virgen María, Madre del Salvador... Ruega e intercede por nosotros.
Virgen María, Madre de Dios... Ruega e intercede por nosotros.
Virgen María, Madre de la Iglesia... Ruega e intercede por nosotros.
Reina de los corazones... Danos un corazón semejante al tuyo